Asumo este nuevo grado con humildad y profunda responsabilidad, convencido de que servir a Colombia es un honor que se renueva cada día. Este ascenso no es solo un reconocimiento, sino un compromiso firme con la protección de la vida, el fortalecimiento de nuestra Institución y la construcción de una seguridad basada en la legalidad, la convivencia y la paz.
Inicié este camino entendiendo que servir es un acto de entrega permanente y que el uniforme se honra con disciplina, respeto por la vida y amor por la patria.
Nunca imagine que aquel primer paso me conduciría, 34 años después, a asumir la alta responsabilidad de servir como Director General de la Policía de Colombia, una institución esencial para la defensa de la democracia y la tranquilidad de los colombianos.