Recorrer el territorio no es un acto protocolario. Es una responsabilidad moral, un deber del corazón y un compromiso con cada policía y con cada familia que deposita su confianza en nuestra Institución.
Hoy, desde el Chocó, estar aquí, mirarlos a los ojos, estrechar sus manos y escuchar sus historias, nos recuerda que la seguridad se construye caminando el territorio, compartiendo las realidades y acompañando a quienes, día tras día, entregan lo mejor de sí por Colombia.
Aquí se siente el pulso del país y aquí se honra la vida.
Este encuentro tiene un significado especial: celebramos los ascensos, que no son solo un nuevo grado, sino la recompensa al sacrificio, a las noches en vela, a las ausencias en casa y a una vocación que nunca se rinde. Cada ascenso representa confianza, liderazgo y un compromiso aún más grande con la Patria y con los ciudadanos.
Detrás de cada uniforme hay una familia que espera, que apoya y que también asciende con ustedes. A ellas, nuestro reconocimiento y gratitud eterna. A quienes hoy asumen nuevos retos, les digo con orgullo: su Institución cree en ustedes.
¡Somos la Policía de los Colombianos!
Dios y Patria.